Existen nuevos modelos de gestión de destinos turísticos y hay que implantarlos antes de que sea tarde. Por (*) Arturo Crosby

Publicado por: generico 13 de octubre, 2022

Quizás aprovechando el lema del Día Mundial del Turismo de este año 2022 sobre Repensar el Turismo, uno de los posibles grandes pensamientos es reflexionar sobre los modelos turísticos existentes y los que se pueden entender o intuir como más beneficiosos, que no coincide precisamente con los modelos mayoritarios de desarrollo y gestión actuales.

En general podemos resumir el modelo turístico convencional como el que busca la mayor rentabilidad en el mínimo tiempo y espacio, y por tanto con un punto de mira muy a corto plazo y donde evidentemente la sostenibilidad no tiene cabida. Se busca una competitividad al menor coste posible y no se debería traducir en eficiencia ni en eficacia sino más bien en especulación, que es un concepto muy poco empresarial.

Hablamos de modelos no de destinos y si bien aparentemente este modelo de máxima rentabilidad se asocia al sol y playa vacacional, lo cierto es que existe también en los demás entornos

Y este tipo de modelo no se ciñe a los destinos de sol y playa sino que incluye las zonas rurales y naturales, así como los núcleos urbanos o ciudades-destino, porque hablamos de modelos no de destinos y si bien aparentemente este modelo de máxima rentabilidad se asocia al sol y playa vacacional, lo cierto es que existe también en los demás entornos, no con un mismo impacto en términos absolutos pero igual o incluso mucho peor en términos relativos, ya que estos otros territorios no están planificados para acoger y gestionar estos flujos de turistas, que en muchas ocasiones multiplican por 10 o 20 su población.

En general se puede afirmar que la mayoría de la comunidad anfitriona, es decir la sociedad, no percibe impactos positivos, ni de tipo económico, ambientales, ni mucho menos sociales, por lo que conlleva una respuesta negativa frente a los turistas (turistofobia) y finalmente hacia el turismo como fenómeno (turismofobia).

Es hora de replantearse los modelos turísticos y decidir si se piensa mas allá del ahora y se plantea el turismo como una actividad económica sostenible, es decir a medio y largo plazo o se sigue con el modelo actual

Llevamos años por no decir décadas hablando de sostenibilidad en el turismo y apenas se ha avanzado mucho, porque entre otras cosas el juego de oferta y demanda hace que el greenwashing siga vivo porque todavía, sea rentable ya que existen muchos factores externos no controlables (guerras, cambio climático, crisis económica, etc.) que están minimizando relativamente los daños ambientales y sociales provocados por la actividad turística.

Entonces, es hora de replantearse los modelos turísticos y decidir si se piensa mas allá del ahora y se plantea el turismo como una actividad económica sostenible, es decir a medio y largo plazo o se sigue con el modelo actual, pero mientras ocurre esta necesaria transición, por no decir paradigma, debería pensarse en reconvertir el turismo en un factor positivo que es capaz de regenerar el entorno natural y social, tanto a nivel de empresa, administración pública, destino y su "hinterland", para luego aplicar la sostenibilidad y tener éxito de forma competitiva.

Por tanto podemos afirmar que existen otros modelos de gestión turística de los destinos, que se basan en la regeneración del entorno en el cual basan su actividad productiva y conllevan una visión claramente sostenible, donde la rentabilidad es económica, social y ambiental, no solo monetaria.

 

Arturo Crosby

 

Editor Natour magazine.