San Sebastián.- La tortuga Kalu ha vuelto a nadar libre en el mar después de permanecer cinco meses de recuperación en el Aquarium de San Sebastián, en una reintroducción que se ha llevado a cabo a unas dos millas de la costa donostiarra.
La devolución al mar se produjo el pasado jueves a las 10.30 horas, desde la embarcación Isturiz, en la que han viajado el presidente del Aquarium, José Ignacio Espel, la bióloga del museo marino Arantxa Garmendia, y los submarinistas Marta Nieves y Julen Etxeberria.
El ejemplar de tortuga boba, que fue encontrado herido en el mar hace unos cinco meses, a casi cuatro kilómetros de la costa a la altura de la capital guipuzcoana, ha abandonado la embarcación con tranquilidad y se ha mantenido durante los primeros momentos cerca de la superficie, antes de comenzar poco a poco a sumergirse.
«La reintroducción ha sido todo un éxito. Estamos muy contentos. Ha salido todo muy bien», ha asegurado satisfecha Garmendia.
La bióloga del Aquarium ha corroborado que Kalu se ha marchado «muy tranquila, bastante en superficie y ha ido bajando poquito a poco» a más profundidad, comportamiento que el equipo encargado de su recuperación ha valorado positivamente.
«Estamos todos muy contentos y ahora sólo queda esperar a que empiece a transmitir la señal», ha añadido.
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Se refería a la señal que será emitida por un dispositivo GPS que personal del Aquarium ha instalado en el caparazón de la tortuga, antes de liberarla, y que permitirá localizar al ejemplar y aportar datos sobre su ruta migratoria y áreas de alimentación, así como la efectividad de la cura y rehabilitación a la que ha sido sometida.
La operación es fruto de un proyecto conjunto, apoyado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el que además del Aquarium de San Sebastián, la empresa pública Tragsatec y la fundación Oceanogràfic València.
Esta última ha sido la que ha aportado el transmisor y la que se encargará de gestionar los datos recibidos, con el objetivo de conocer y ayudar a la conservación de la especie.
Kalu fue hallada el pasado 24 de marzo en el mar, a unas dos millas de la costa de donostiarra, con dificultades respiratorias y diferentes organismos incrustados en su caparazón, entre ellos un crustáceo, lo que llevó a activar el protocolo de varamiento y observación para fauna marina que se ha mantenido en marcha mientras recibía atención y ha hecho seguimiento de su evolución.
Desde que empezó su recuperación en el Aquarium, Kalu ha pasado de pesar dos a tres kilos y su caparazón ha crecido cuatro centímetros, hasta los 29 centímetros de longitud con los que ha sido ahora devuelta al medio marino. EFE
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