Massimiliano Patiermo (IIDMA)
Se necesita una transición a sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles que garanticen la seguridad alimentaria, proporcionen equidad social y económica y conserven la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los cuales depende la agricultura. Además, fomentar la transición agroecológica de nuestro sistema agroalimentario ayudará a revitalizar el medio rural.
Asimismo, es necesario abandonar los modelos de ganadería intensiva y pasar a una producción ganadera extensiva. La creciente industrialización de la ganadería está contribuyendo al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y a la contaminación de tierras y aguas por nitratos, entre otros.
Ganadería extensiva como alternativa
La ganadería extensiva, y en particular la ecológica, ofrece alternativas factibles, ya que se basa en modelos productivos más viables desde el punto de vista social, ambiental y económico. Es capaz de garantizar productos de gran calidad, generar empleo, fijar población rural, mantener paisajes y sistemas de alto valor natural, además de proporcionar mayores servicios ecosistémicos.
Muchos profesionales del sector coinciden en la necesidad urgente de tomar medidas y adoptar políticas orientadas a alcanzar una verdadera transformación. La reorientación de las políticas existentes y futuras debe favorecer la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles.
Políticas y PAC como pilares
La futura Política Agraria Común (PAC), el Plan Estratégico Nacional y los Programas de Desarrollo Rural deben ser un pilar de esta transición, junto al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y la futura Ley de Cambio Climático. Todos ellos deberán ser ambiciosos en objetivos medioambientales y sentar las bases de un cambio de modelo.
Las barreras financieras son uno de los obstáculos más relevantes, ya que todavía existen subsidios que benefician a explotaciones intensivas. Se necesita garantizar apoyo a la agricultura y ganadería familiar para impulsar un sistema más justo y sostenible.
Conocimiento y formación del sector
La falta de formación entre productores es otro desafío clave. La desconfianza hacia nuevas prácticas agrarias sostenibles proviene en gran medida del desconocimiento de sus beneficios a medio y largo plazo. Por ello, la labor didáctica debe ser un eje esencial de las políticas agrarias.
Transmitir las ventajas de estas prácticas en costes, producción y calidad de alimentos resulta crucial para implicar a los profesionales del sector y convertirlos en protagonistas de la transformación agroecológica.
El papel de los consumidores
Por último, los consumidores desempeñan un papel decisivo. Reducir el desperdicio alimentario y avanzar hacia dietas más saludables y sostenibles —con menos carne dentro de márgenes ecológicos y más proteínas vegetales— supondría beneficios ambientales, mejoras en la salud y un paso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Massimiliano Patierno
Ingeniero ambiental de IIDMA (Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente) y coordinador en España del proyecto europeo EUKI para fomentar la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector agrario.
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