Agua, guerra y paz. Por (*) Antonio Espinosa de los Monteros

Agua, agua limpia, fuente de vida y de progreso. Tener agua es un derecho indiscutible e indispensable para toda la humanidad.

Más que un derecho, es una necesidad vital. Y por eso, cuando es controlada por unos en detrimento de otros o cuando, por meras causas naturales las personas no tienen acceso a ella, se desata el conflicto.

No tener agua para beber o lavarse es un conflicto; robarla o contaminarla para mermar una población también lo es; así como luchar por el acceso a cuencas fluviales, lacustres o marítimas para navegar, comerciar, controlar fronteras…

En el mundo, y según los datos del informe UN-Water 2023, el 60% de toda el agua dulce forma parte de las llamadas aguas transfronterizas -cuencas fluviales, lacustres o manantiales cuya influencia se reparte entre dos o más países-, y de ella dependen más de 3.000 millones de personas.

153 países de todo el mundo tienen al menos un río o lago transfronterizo, pero solo 1 de cada 6 cuenta con acuerdos de cooperación para su uso. Otra fuente de conflicto.

Sumemos a todo ello el cambio climático, que no solo provoca sequías en zonas donde no eran habituales (esta realidad ya la hemos visto en varios lugares donde trabaja AUARA como India o Madagascar), sino que también lleva asociados fenómenos meteorológicos extremos como lluvias torrenciales, huracanes o temperaturas que superan los valores habituales.

Todo ello modifica ecosistemas, inunda y arrasa y, por supuesto, seca muchos flujos tanto superficiales como subterráneos de agua que debería abastecer a comunidades enteras.

En todo el mundo, según datos del informe Water Conflict Chronology, hay actualmente más de 1.500 casos de conflicto relacionados con el agua, pasando por la guerra entre Rusia y Ucrania, por Gaza y, por supuesto, también por Somalia, Nigeria o Mali, donde la escasez de la misma los hace aún más acuciantes.

Pero no estamos aquí hoy para hablar de conflicto, sino de cooperación. Porque el agua es también un poderosísimo instrumento de paz.

Luchar por ella la aleja aún más de quienes la necesitan. Cooperar, por contra, puede lograr que se convierta en un instrumento de estabilidad y riqueza para todos, en todo el mundo.

Si seguimos celebrando el Día Mundial del Agua cada 22 de marzo es porque es necesario.

Si existe un ODS propio, el ODS6, de Agua Limpia y Saneamiento, es porque nos falta mucho camino.

Agua, guerra y paz. Por (*) Antonio Espinosa de los Monteros (director general y fundador de Auara).

Si son muchos los que investigan e innovan para facilitar su acceso y reparto equilibrado, los que realizamos labores de colaboración para llevarla a las personas que lo necesitan, es porque el agua es el bien más precioso y su falta, la mayor pobreza que existe.

El mundo se enfrenta a retos brutales en todos los ámbitos, pero creo que no nos damos cuenta de que necesitamos a tantas personas como sea posible ayudándonos a solucionarlos.

Hoy, la falta de agua y otras muchas pobrezas, hace que miles de millones de personas luchen para sobrevivir.

Nos estamos perdiendo su inteligencia, su creatividad, su ingenio, su capacidad de colaborar para que el mundo sea mejor.

Dejando de lado la justicia y responsabilidad, desde un punto de vista puramente pragmático, invertir en acabar con la pobreza extrema tiene un retorno brutal a nivel humanidad, permite que millones de personas pasen de vivir sobreviviendo a poder vivir creando, creando soluciones.

Y lo primero que hay que solucionar es el acceso a agua potable de más de 700 millones de personas que a día de hoy viven sin ella.

De una manera intersectorial porque del agua dependen también el alimento (agricultura y regadíos), la salud (las enfermedades derivadas del consumo de agua contaminada son la primera causa de mortalidad en el mundo), la educación (sin agua hay sed y enfermedades que impiden a los niños ir a la escuela) y, por supuesto, paz.

La mejor inversión que puede hacer la humanidad es asegurar el acceso a agua potable de cada persona.

Antonio Espinosa de los Monteros es director general y fundador de Auara.

Todos los ciudadanos, las administraciones públicas y también las empresas y organizaciones no gubernamentales debemos hacer del agua nuestra prioridad.

Usarla para la paz y la prosperidad y no al contrario.

Los derechos humanos, como el agua, están para respetarlos.

(*) Antonio Espinosa de los Monteros es director general y fundador de Auara.

 

 

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Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde

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