En un momento en que la toma de decisiones ambiciosas en materia de lucha climática es más necesaria que nunca, nos encontramos con la Cumbre del Clima más cooptada por la industria fósil que haya habido nunca. Y la lista es larga. El necesario proceso global y multilateral para hacer frente al cambio climático se enfrenta a un progresivo debilitamiento, debido a la resistencia al cambio de la industria de los combustibles fósiles.
Comencemos por el principio: el año 2023 ha vuelto a batir el récord y ser el más cálido desde que hay registros. El cambio climático se agrava, y sus efectos son cada vez más evidentes: largas sequías, olas de calor, récord de temperaturas, lluvias torrenciales o mares muy calientes, son algunas de las consecuencias ya visibles. Por otro lado, las emisiones globales de gases de efecto invernadero no paran de aumentar. Por ello, el mundo espera de esta COP una aceleración en las políticas de mitigación del cambio climático.
La COP28 que se celebra en Dubai, y se prolongará hasta el 12 de diciembre, es una nueva oportunidad para impulsar avances en las políticas climáticas. El clima está llegando a una situación extrema: ya se superó durante este mes de noviembre, durante dos días, un aumento medio de 2º C de la temperatura de la superficie terrestre, y la ventana de oportunidad para impedir un aumento global de 1,5ºC se está cerrando. Pero, siendo este el escenario, mucha gente se pregunta: ¿por qué no se están dando los pasos necesarios? La respuesta, en mi opinión, es que el proceso está plagado de trampas.
Comencemos por decir que en realidad las Cumbres del Clima son solamente el escenario en el que los gobiernos se reúnen una vez cada año para hablar de cambio climático. A mí me parece bien que estas reuniones se produzcan, ya que constantemente se reúnen para hablar de otras cosas: negocios, comercio, economía o finanzas. ¿Por qué no hablar de la emergencia climática? La cuestión es si sirven para avanzar, o no. En las COP se avanzará, o no, en función de la voluntad política de los gobiernos para llegar a acuerdos, o no hacerlo. Y es ahí donde quiero llegar: el poder de la industria fósil es inmenso. Una tras otra Cumbre del Clima nos encontramos con que la delegación que cuenta con más gente y con mas recursos es la de las industrias de los combustibles fósiles: petróleo, carbón y Gas Natural. Pero además, los gobiernos llegan aleccionados desde casa.
El apogeo del poder de la industria petrolera ha llegado en la COP28, presidida nada menos que por el presidente de la industria petrolera de los Emiratos Árabes. Pero en realidad, el que la COP la presida un petrolero es solo la punta del iceberg: todo el proceso está plagado de trampas.

Nuevamente observamos que el problema no es la COP, el problema es que el trabajo de lobby ya viene hecho de casa, y la mayor parte de los gobiernos llegan ya bien aleccionados para que no se avance demasiado, no vaya a ser que esos intereses fósiles se vean perjudicados. En todos los procesos legislativos en materia climática la presión de la industria es grande. En España lo vivimos con la ley de cambio climático, aunque en ese caso fuimos capaces de ignorar esa presión. No es lo habitual.
A ese control industrial hay que añadir que el propio proceso de las COP es en sí mismo una trampa: tomar decisiones por consenso unánime de todos los países es prácticamente imposible, salvo que se vaya a acuerdos de mínimos, que es lo que ocurre una Cumbre tras otra. Por otro lado, el Acuerdo de París es vinculante en su objetivo global: impedir un aumento de las temperaturas de más de 1,5º. Pero los países no tienen un mandato vinculante para reducir sus emisiones, lo cual lo convierte en una misión casi imposible.
Por lo tanto, necesitamos de decisiones valientes, pero no se dan las condiciones mínimas para que estas puedan producirse. Y eso es especialmente cierto en la COP28, la reunión más petrolera de cuantas haya habido desde 1992. Insisto en que estas reflexiones no son para cuestionar un proceso multilateral de lucha contra el cambio climático, sino aportaciones para mejorar este proceso que está demostrando su ineficacia cada vez de forma mas evidente, y estar cooptado por la industria fósil.
Deseo mucha suerte y mucho acierto a quienes en la COP28 trabajan honestamente para conseguir medidas como poner fecha al final de los combustibles fósiles, y ojalá lo consigan. Estoy seguro que son conscientes de que están en un escenario lleno de trampas. Pero también de que no tenemos Planeta B.

(*) Juantxo López de Uralde es coordinador de Alianza Verde
Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y EFEverde
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.
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