Bertrand Piccard
COP28 CLIMA CDOVERDE

¿COP28, una macro o una #microCOP? Por (*) Bertrand Piccard (Solar Impulse)

En este último día de la COP28, sigue en marcha el maratón para definir la fraseología de una declaración final aceptable para todas las partes. Podemos sentir cómo se acerca la línea de meta en un ambiente de enormes salas vacías, con los negociadores aislándose en despachos cerrados para intentar llegar a un acuerdo, y los cerca de 100.000 participantes empezando a marcharse a casa.

El mundo sólo juzgará esta COP por el trato que se dé a los combustibles fósiles, pero aún no se ha encontrado el lenguaje que pueda llevar a todos los países del mundo a un consenso. Es comprensible que el compromiso de reducir o incluso abandonar el petróleo y el gas resulte muy difícil para los países productores de petróleo. ¿Por qué deberían serrar la rama en la que están cómodamente sentados? En este contexto, si no se puede reducir la oferta, redoblemos nuestros esfuerzos por el lado de la demanda para reducir el consumo, desplegando las fuentes renovables que se han abaratado mucho y las miles de soluciones que existen hoy para hacer nuestra sociedad más eficiente y menos intensiva en energía.

Sea cual sea la forma que adopte la frase final, ¿qué conclusiones podemos extraer?

La conferencia tuvo un buen comienzo, evacuando el primer día la cuestión potencialmente venenosa del Fondo de «Pérdidas y Daños», un punto crucial para la justicia Norte-Sur que puede y debe garantizar la transición ecológica. Este avance es más simbólico que otra cosa. Con este fondo se ha puesto un sumidero, pero quedan dos interrogantes: quién abrirá realmente el grifo (las promesas de financiación ascienden a 700 millones de euros, una cifra anecdótica comparada con los objetivos iniciales), y hacia dónde fluirá el agua, es decir, qué tipos de proyectos deben financiarse, y en qué términos y condiciones.

A lo largo de las dos semanas se sucedieron los anuncios, y sería demasiado largo enumerarlos todos aquí: 63 países que se comprometen a reducir sus emisiones del sector de la refrigeración al menos un 78% por debajo de los niveles de 2022 para 2050; 130 países que se comprometen a triplicar la capacidad de energías renovables y duplicar la eficiencia energética; 50 empresas petroleras y de gas que se comprometen a descarbonizar sus operaciones para 2050; y un total de 83.000 millones de dólares prometidos por gobiernos, empresas, inversores y filántropos para la acción por el clima. No es poco.

Mientras prosiguen las negociaciones, me gustaría hacer dos observaciones importantes.

En primer lugar, ante la falta de conclusiones firmes, por un lado, y la proliferación de iniciativas de pequeños grupos, por otro, ¿cómo no cuestionar la gobernanza internacional? Cada país puede desbaratar las ambiciones de los demás en función de sus propios intereses. En un tema que es por definición mundial, el consenso exigido para las decisiones de la COP rima con el mínimo común denominador, lo que es completamente inadecuado teniendo en cuenta lo que está en juego.

En segundo lugar, la extrema atención que se presta a las COP y a sus conclusiones tiene un efecto perverso: da la impresión de que sus declaraciones finales son nuestra única herramienta para tomar medidas climáticas. Pero esto no podría estar más lejos de la realidad. Tenemos que entender que cada minuto del año, en cualquier lugar de la Tierra, es una oportunidad para reducir nuestra huella de carbono, en particular reduciendo la energía necesaria para hacer funcionar nuestro mundo. Reducir los residuos y la ineficacia que plagan nuestros procesos de producción no sólo no depende de un acuerdo firme en la COP, sino que representa la oportunidad económica del siglo. Todo esto se puede decidir a nivel personal, en la elección del alumbrado público, la facilidad administrativa con la que se pueden instalar paneles solares, la decisión de entrar en una economía circular, entre otros muchos ejemplos.

Pero, ¿estaría mejor el mundo sin las COP? No lo creo.

Mientras nuestro planeta está inmerso en una carrera existencial contrarreloj, ¿qué otro acontecimiento reúne, en todos los países, a tantos estratos de la sociedad: políticos, sector privado de todos los tamaños, activistas, medios de comunicación, ONG? Esta efervescencia da lugar a numerosas asociaciones, y la acción descentralizada es, si no más importante, al menos un complemento esencial de las negociaciones centralizadas.

Tenemos que reconocer que los tiempos están cambiando y que la acción por el clima ya no es monopolio de los activistas. La necesidad urgente de actuar frente al cambio climático se combina con la oportunidad económica que representa la gestión eficiente de los recursos. El cambio hacia una economía cualitativa es inexorable: un nuevo modelo económico y, por tanto, social, basado no en la cantidad de producción, sino en la calidad de la eficiencia aplicada a nuestros productos, sistemas y procesos. Independientemente de las cumbres COP, pero en cierto modo gracias a ellas.


(*)  Bertrand Piccard, es fundador y presidente de Solar Impulse

Pionero, ya en la década del 2000, en considerar la ecología a través del lente de la rentabilidad, Bertrand Piccard esta considerado como un líder de opinión en los temas de innovación y sostenibilidad. Como Presidente de la Fundación Solar Impulse, promueve el crecimiento cualitativo demostrando el potencial económico de las tecnologías limpias. Denunciando lo absurdo de los sistemas contaminantes e ineficientes que aún hoy día se utilizan con demasiada frecuencia, aboga por la modernización del marco legal para facilitar el acceso al mercado de soluciones eficientes.  Su voz se escucha en las mayores instituciones, así como las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Foro Económico Mundial entre otros y su compromiso le ha valido varios nombramientos, como el de Campeón de la Tierra y el de Embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas.

Fotografía principal: Cedida por Bertrand Piccard

 


Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde

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Arturo Larena

#PeriodistaAmbiental y de ciencia de la vieja escuela, maestro en #Fundación Gabo. Premio Nacional de Medio Ambiente 2005 y de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad (Periodismo). #EUClimatePactAmbassador 2025. Diseñó, fundó y dirigió www.efeverde.com desde su creación en 2009 y hasta noviembre de 2025. Creó y dirigió EFEfuturo.com. Más: www.arturolarena.com