La «sociedad de consumo» ha configurado nuestros hábitos de compra durante décadas. Comprar, usar y tirar ha sido una rutina profundamente arraigada que ha afectado al abastecimiento de materias primas, las cadenas de suministro y la gestión de residuos.
Sin embargo, esta mentalidad está en declive, ya que los consumidores son cada vez más conscientes del impacto medioambiental que tienen sus hábitos de consumo.
De hecho, según el estudio ‘Perspectivas del Consumidor 2023’ de Kantar, el 68% de los españoles considera que la sostenibilidad es un factor relevante en sus elecciones de consumo (1).
Esto se aplica, de igual forma, dentro del sector eléctrico, donde los consumidores cuentan con cada vez más conciencia y conocimiento sobre el impacto ambiental que conllevan este tipo de dispositivos.
De un modo u otro, este viraje en las prioridades de los consumidores requiere una respuesta por parte de las compañías, las cuales deben mantenerse en línea con estas prioridades si quieren asegurar su posición dentro del mercado.
Es aquí donde nuevos conceptos de producción y consumo, como puede ser la circularidad, se posicionan en el conjunto de la sociedad, así como en los marcos regulatorios a nivel internacional.
La viabilidad de la economía circular en el sector eléctrico
El principal objetivo de la economía circular es alargar la vida útil de los productos mediante la reparación, el reciclaje y el rediseño.
Todo ello implica un nuevo enfoque para desarrollar, fabricar y dar soporte a los productos, haciendo hincapié en la resiliencia y con la vista puesta en la refabricación, y la reutilización de materiales.
El proceso de implantación de la economía circular afecta a toda la cadena de valor industrial, desde el abastecimiento de materiales hasta las estrategias de fin de vida útil.
Teniendo en cuenta que la economía circular aplicada a esta industria en concreto es un concepto que afecta a la cadena de suministro en todas sus fases, desde la adquisición hasta la venta al por mayor y al por menor, no cabe duda de que se trata de un cambio de rumbo costoso.
Es entonces cuando nos preguntamos si un enfoque circular de la producción de dispositivos eléctricos es realista o si, de lo contrario, es un concepto más bien utópico.
Lo cierto es que, no solo es viable aplicar la economía circular dentro de la industria eléctrica, sino que se pueden obtener claros beneficios tanto para la competitividad de las compañías como para el medioambiente.
Y es que, alargar la vida útil de un dispositivo eléctrico es más sencillo de lo que parece.
Actualmente, los dispositivos eléctricos requieren de materiales valiosos que sustenten la transición, las cuales corren peligro de desparecer sino se explotan de manera responsable.
En esta línea, es importante priorizar la circularidad de este tipo de materiales para aprovecharlas al máximo, limitando el consumo de recursos naturales y, a su vez, asegurando que los nuevos dispositivos eléctricos promuevan la transición energética.
Este es solo un ejemplo de cómo la circularidad dentro de la producción de aparatos eléctricos puede impulsar la eficiencia de la cadena de producción.
Con ello, es posible alargar la vida útil de, por un lado, piezas fundamentales que puedan reutilizarse y, por otro, de los propios dispositivos gracias a la prefabricación o reutilización de piezas.
El reacondicionado de productos de tecnología de consumo es un claro ejemplo de que, a pesar de que todavía queda trabajo por hacer, la circularidad no solo tiene cabida en el sector, sino que es un concepto que ya existe.
Óptimo para el planeta y para las empresas
En definitiva, la sostenibilidad y la transición energética -impulsadas por los gobiernos a través de la regulación, por los consumidores a través de sus prácticas y por los mercados financieros a través de la inversión medioambiental, social y de gobernanza (ESG)- reconfiguran la sociedad dentro de un marco más eficiente y responsable a través de nuevos hábitos de producción y consumo.
La economía circular es un planteamiento que está cada vez más arraigado en nuestras vidas y, por este motivo, las compañías deben de continuar trabajando para llevarlo a la práctica.
Una industria de fabricación y suministro eléctrico sostenible y circular es clave para la reducción de las emisiones de carbono a nivel mundial.
Además, supone una reducción en los costes considerable para las compañías, siendo un concepto beneficioso tanto para las empresas como para el medio ambiente.
(*) José Antonio Afonso es gerente de segmento en Eaton España.

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde.
Otras tribunas de Creadores de Opinión Verde (#CDO)
Este blog de «influencers verdes» ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».





Debe estar conectado para enviar un comentario.