Julia Rodríguez y Laura Sierra
Madrid.- Los elefantes africanos, no solo desempeñan un papel clave en la biodiversidad, sino que también contribuyen a frenar el cambio climático gracias a su impacto natural sobre los ecosistemas, una función por la que cada vez más científicos los consideran «héroes climáticos».
Así lo han explicado expertos de la organización Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Luis Barrera, divulgador científico y coordinador de actividades educativas del Museo Nacional de Ciencias Naturales, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Museo, que se celebra hoy, 18 de mayo, una fecha que pone foco en la divulgación científica y ambiental.
Los elefantes africanos del bosque, ayudan a aumentar la capacidad de captura de carbono de las selvas tropicales al modificar la estructura de la vegetación. Mientras se alimentan, derriban árboles pequeños y abren espacio en la foresta, favoreciendo el crecimiento de árboles más grandes y con madera más densa, capaces de almacenar mayores cantidades de CO2.
«Todo lo que utilizan para alimentarse puede hacer que toda la parte de foresta de gran altura, pueda crecer mejor y con mayor amplitud», ha explicado Barrera.
Según ha detallado, estos árboles gigantes desempeñan una «función buenísima para acoger el CO2 y paliar el cambio climático».
Dispersores naturales de semillas
Además de favorecer el crecimiento de árboles de gran tamaño, los elefantes dispersan semillas a través de sus desplazamientos y de sus excrementos, contribuyendo así a la regeneración natural de los ecosistemas forestales.
Aunque el elefante africano se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de este fenómeno, Barrera ha recordado que su función ecológica no es única.
«No solamente el elefante africano, sino cualquier especie animal que tenga un impacto natural en el medio, es buena para la regeneración del medio ambiente, del C02 de la atmósfera y del ciclo natural de la vida», ha añadido Barrera.
Una especie en peligro crítico
Los elefantes africanos de bosque están considerados en peligro crítico de extinción debido, principalmente, a la caza furtiva para el comercio ilegal de marfil y a la pérdida de hábitat.
En las últimas décadas, su población ha disminuido drásticamente, lo que preocupa no solo por la pérdida de biodiversidad, sino también por las consecuencias ecológicas y climáticas que puede provocar su desaparición.
La comunicad científica ha advertido que, proteger a especies clave como elefantes, supone también conservar ecosistemas más resilientes frente al calentamiento global y garantizar la capacidad natural de los bosques para absorber carbono de la atmósfera.
jra/lsg
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