Nos apabullan noticias como la desaparición de las abejas, el aumento la virulencia de los incendios, el avance imparable de la desertificación o la disminución del agua disponible. Y queremos soluciones porque el planeta no da para más.
Ley de Restauración de la Naturaleza
¿Pero de verdad estamos dispuestos a evitar que sigan destruyendo nuestra naturaleza? Lo cierto es que hay una “desconocida” Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE que supondría un punto de inflexión en esto y su aprobación está en juego.
La Ley de la Restauración de la Naturaleza es posiblemente uno de los instrumentos legislativos más valientes y ambiciosos en la historia de la UE. Propone restaurar el 20% de nuestra naturaleza en 2030 y todos los ecosistemas degradados para 2050.
No plantea la protección de las grandes especies, ni se centra en espacios protegidos, sino que supone un cambio en la forma en la que nos relacionamos con el campo, donde producimos los alimentos, o incluso en las ciudades.
Pretende devolver la naturaleza a nuestras vidas porque está demostrado que solo así podremos hacer frente a la crisis ecológica y lo hace de manera vinculante. Es decir, obliga a los Estados Miembros a lograr los objetivos de manera obligatoria y en un plazo concreto.
Además, la Propuesta de Ley de Restauración de la Naturaleza supondría una inversión en España de 1.500 millones de euros en sus tres décadas de implementación, y supondrá un retorno en beneficios en servicios ecosistémicos, valorado en más de 8.500 millones de euros.
También obligará a aquellos que generan impactos a restaurar lo degradado e invertir en los lugares donde producen. No solo mejoraríamos las condiciones de la naturaleza de la que dependemos, sino que podría ser una inyección para una nueva economía verde.
El problema es que hace unos días, el Comité Agricola y el Comité de Pesca del Parlamento Europeo votaron en contra de la Propuesta de Ley de Restauración de la Naturaleza de la Comisión Europea, alegando que pone en riesgo nuestra seguridad alimentaria. Estos comités están formados por europarlamentarios (diputados del Parlamento Europeo elegidos por sufragio directo cada 5 años).
Desde Global Nature sabemos que necesitamos esta Ley. Que sería esencial que todos los ciudadanos conocieran su contenido y los motivos por lo que es importante una propuesta de la que, asombrosamente, se habla poco o nada.
Necesitamos que el sector agroalimentario escuche y entienda que medio ambiente y productividad no son incompatibles.
Necesitamos confiar en las evidencias científicas y que no nos engañen con mensajes falsos: no es cierto que la aplicación de la futura Ley de Restauración de Naturaleza vaya en contra de la seguridad alimentaria de Europa. La producción de alimentos depende de la buena conservación del suelo, de los recursos hídricos, de la conservación de los polinizadores…
De hecho, el modelo actual, el que ha dado la espalda a estas ideas, es un modelo en crisis cuyas consecuencias estamos sufriendo ahora.
Si nada cambia sólo permitimos cavar más hondo dentro del agujero en el que ya estamos.
Os dejamos tres datos para que juzguéis por vuestra cuenta:
1. La FAO en 2019 en la mayor revisión que se ha hecho sobre la relación biodiversidad alimentación, concluye que “la biodiversidad hace la producción de alimentos más resiliente a diferentes impactos, entre ellos el cambio climático” es decir, si cuidamos la biodiversidad, nuestra agricultura sufrirá menos ante grandes sequías o lluvias torrenciales, por ejemplo.
2. Un informe de la UE de 2022 sobre el Estado de la Naturaleza señala que solo el 14% de nuestros hábitats y 27% de nuestras especies tienen un buen estado de conservación. Es decir que estamos destruyendo esa naturaleza que sostiene a la agricultura.
3. Y por último, el IPCC en 2022 alertaba de que “sin una restauración de la naturaleza a gran escala, Europa sufrirá más inundaciones, sequías e impactos que afectarán a nuestra vida diaria“. Es decir que, si realmente no hacemos algo para cuidar esa naturaleza, todo esto irá a peor.
Esta ley es una oportunidad única para crear empleo y economía en zonas rurales, para asegurar sistemas agroalimentarios justos y sanos; para un futuro que garantice la seguridad alimentaria; y para tener herramientas antes la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
Es necesario una unidad de la ciudadanía para exigir a los responsables políticos que hagan caso a las evidencias científicas y que tengan coraje ante las presiones de los lobbies.
¡Con esta ley podemos mejorar el futuro de las siguientes generaciones!
(*) Jordi Domingo Calabuig es técnico de proyectos de la Fundación Global Nature.

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y EFEverde
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde





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