[box type=»shadow» ]La epidemia del COVID-19 está evidenciando de manera trágica algunas de las principales debilidades de este modelo de sociedad interconectada, basado en flujos globales cada vez mas intensos, pero dominado por el crecimiento exponencial de las desigualdades y el debilitamiento de la capacidad de intervención de los estados como consecuencia del predominio neocon y las funestas políticas de salida de la crisis de 2008.[/box]
En un reciente artículo Yuval Harari señala que nos encontramos en un mundo donde no parece haber nadie al frente, ya que los EEUU están encerrados en su propia vorágine y la UE está repitiendo el mismo espectáculo balbuciente que dio lugar al austericidio. Ante este panorama asistimos al cierre de los países sobre sí mismos. Se cierran fronteras y se confinan personas. Pero, como bien señala Harari, la salida de la pandemia no puede pasar por el mantenimiento de estos cierres. Para derrotar al virus es necesaria la cooperación y confianza entre países, que permitan la libre circulación de la información y experiencias que nos hagan finalmente controlar al virus en todos los países. Porque no estaremos seguros hasta que todos los países, por muy lejanos que estén de nosotros, lo estén.
Aprovechar experiencias
En otro artículo Richard Horton, director de The Lancet señala también otro aspecto relevante. Existían antecedentes como el SARS o el ébola que podrían haber servido para anticipar la reacción frente COVID-19. El no aprovechamiento de las experiencias previas y el debilitamiento de los servicios públicos generaron un sesgo cognitivo que hizo que el conocimiento previo no fuera aplicado oportunamente. Por todo ello, Horton califica la gestión del coronavirus como ‘el mayor fracaso en políticas científicas de nuestra generación’.
Esta dramática coyuntura, que, afortunadamente será limitada en el tiempo, no debería hacer olvidar el gran reto generacional que es la lucha contra el cambio climático. Se trata también de un problema global, igual que el virus, el clima no conoce fronteras.
Escuchar a la ciencia
Tampoco hay soluciones nacionales. Si la reducción de emisiones no se produce en todos los lugares, no se resolverá el problema de nadie, no habrá refugio seguro. Como puso de manifiesto la reciente COP-25, a pesar de los esfuerzos de la UE, aquí tampoco parece haber nadie al mando y predominan los intereses nacionales que impiden la necesaria cooperación y confianza mutua para aplicar medidas globales. No se trata de un problema tan agudo como el del COVID-19, por ello la percepción de la magnitud del reto puede estar distorsionada, pero no se puede alegar sesgo cognitivo, pues los científicos del clima venimos diciendo lo que ocurre desde hace décadas y los datos confirman los peores escenarios de los modelos climáticos. Además, la salida económica del confinamiento es una excelente oportunidad para acelerar la imprescindible transición ecológica.
Esperemos que la dolorosa experiencia por la que estamos atravesando ayude a mejorar la cooperación internacional, reforzar los servicios públicos y aumentar la confianza en los científicos, para que la gestión del cambio climático no sea el segundo (y quizás mayor) gran fracaso de nuestra generación.
[box type=»shadow» ]
(*) Ricardo García Herrera, catedrático de Física de la Atmósfera de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Geociencias (IGEO, CSIC-UCM)[/box]
Fotografía principal: EFE/YURI KOCHETKOV
Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde
Otras tribunas de Creadores de Opinión Verde (#CDO)


![DOMINICANA HURACANES ATLÁNTICO:ACOMPAÑA CRÓNICA: HURACANES ATLÁNTICO - STO26. SANTO DOMINGO (REPÚBLICA DOMINICANA), 06/09/2017.- Un miembro del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), monitorea el paso el desplazamiento del huracán Irma hoy, miércoles 06 de septiembre de 2017, en Santo Domingo (República Dominicana). A pocas horas de la llegada del huracán Irma a la República Dominicana, los habitantes de la capital del país ultiman los preparativos para hacer frente al fenómeno, pertrechándose de todo lo necesario en caso de registrarse daños, o haya cortes de electricidad y agua. Irma avanza con vientos máximos sostenidos de 185 millas por hora (295 km/h), con rachas superiores, se desplaza hacia el oeste-noroeste con una velocidad de traslación de 16 millas por hora (26 km/h) y a su paso por las Islas Vírgenes Británicas se han registrado rachas de viento de 110 millas por hora (177 km/h). EFE/Roberto Guzmán[ACOMPAÑA CRÓNICA: HURACANES ATLÁNTICO]](https://efeverde.com/wp-content/uploads/2026/09/STO26-R-300x200.jpg)


Debe estar conectado para enviar un comentario.