MADRID, 02/08/2019.- Rehabilitación de la fachada de uno de los edificios de la calle Santa Engracia de Madrid.EFE/Marcel Guinot

Rehabilitar en lugar de construir: la gran oportunidad olvidada de la sostenibilidad. Por Giorgio Grillo

Cada vez que hablamos de sostenibilidad en el ámbito de la construcción, la conversación suele girar en torno a lo nuevo: nuevos materiales, nuevos edificios, nuevas certificaciones. Sin embargo, el verdadero desafío —y también la mayor oportunidad— no está en lo que construimos, sino en lo que ya existe.

Europa no parte de cero. Al contrario. Más del 80% del parque inmobiliario que estará en uso en 2050 ya está construido. (1) Esto significa que cualquier estrategia climática que ignore este hecho nace incompleta.

El sector de la edificación es, además, uno de los grandes protagonistas de la crisis climática, aunque a menudo invisible. Según datos de la Comisión Europea, los edificios son responsables de aproximadamente el 40% del consumo energético de la Unión Europea y del 36% de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero este dato, ampliamente citado, esconde una realidad menos visible: gran parte de ese consumo no proviene de edificios nuevos, sino de viviendas y construcciones antiguas, ineficientes y energéticamente obsoletas.

De hecho, cerca del 75% de los edificios en la UE son ineficientes desde el punto de vista energético, lo que pone de manifiesto el enorme margen de mejora existente. Por ejemplo, no cuentan con buen aislamiento térmico, tienen calderas obsoletas y de bajo rendimiento o presentan sistemas de ventilación mal diseñados, entre otros.

Aquí es donde entra en juego la rehabilitación.

Frente a la narrativa dominante de “construir mejor”, la rehabilitación propone algo más inteligente: aprovechar lo existente y transformarlo. No se trata solo de una cuestión técnica o económica, sino de una decisión profundamente ambiental. Cada edificio que no se derriba es una reducción directa de emisiones asociadas a materiales, transporte y obra. Cada mejora en aislamiento o en sistemas de cerramiento es energía que deja de consumirse durante décadas.

Y, sin embargo, seguimos infrautilizando la rehabilitación como herramienta para ser más sostenibles.

Las razones son múltiples. La rehabilitación es más compleja que la obra nueva: requiere coordinación, adaptación a lo existente y una visión a largo plazo que no siempre encaja con los ciclos económicos o políticos. Además, persiste una percepción errónea de que rehabilitar es caro, cuando en realidad es una de las inversiones más rentables si se mide en términos de ahorro energético y reducción de emisiones.

En los últimos años, Europa ha dado pasos importantes para corregir este desequilibrio. La nueva Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios establece un objetivo claro: lograr un parque inmobiliario de cero emisiones en 2050, con hitos intermedios que obligarán a acelerar la renovación del parque existente.

Pero entre la ambición normativa y la realidad del mercado sigue existiendo una brecha significativa. El reto ya no es solo regulatorio o financiero. Es también cultural.

Debemos cambiar la forma en que entendemos la sostenibilidad en el entorno construido. No se trata únicamente de levantar edificios “verdes”, sino de hacer sostenibles los edificios en los que vivimos hoy. Esto implica actuar sobre elementos clave como la envolvente, el aislamiento o las ventanas, responsables de gran parte de las pérdidas energéticas.

La buena noticia es que las soluciones existen, son accesibles y están probadas. La mala es que aún no se están aplicando a la escala necesaria.

En este contexto, la rehabilitación energética se convierte en algo más que una opción: es una urgencia estratégica. No solo para cumplir objetivos climáticos, sino también para reducir la factura energética de los hogares, donde, según Eurostat, la calefacción representa cerca del 63% del consumo energético doméstico.

Giorgio Grillo es director general Deceuninck Iberia.

El Día Mundial del Medio Ambiente es un buen momento para recordar que la sostenibilidad no siempre consiste en hacer más, sino en “rehacer” mejor. Y, en el caso de la construcción, eso empieza por mirar hacia lo que ya tenemos.

Porque la transición ecológica no se construirá únicamente con nuevos edificios. Se rehabilitará, ladrillo a ladrillo.

 

Giorgio Grillo es director general de Deceuninck Iberia.

Logotipo de Deceuninck Iberia.

1 Plan Nacional de Renovación de Edificios. Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. Link

 


 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFE Verde.

 

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Este blog de «influencers verdes» fue creado por Arturo Larena y ha sido finalista en los Premios Orange de Periodismo y Sostenibilidad 2023 en la categoría de «nuevos formatos».