Así lo ha explicado a EFE el fundador y consejero delegado de ‘Ethical Time’, Ignasi Eiriz, un joven emprendedor de apenas 21 años de edad, quien considera que hoy día es «muy difícil» encontrar ropa verdaderamente sostenible y acorde a unos valores éticos en el mercado.
Aunar marcas sostenibles
De hecho, «la palabra ‘sostenible’ está de moda y las grandes corporaciones quieren apoderarse del término», motivo por el cual considera necesaria esta herramienta «colaborativa y unitaria» que pretende unir a «todas las personas que están haciendo bien las cosas» para «competir con las grandes marcas».
[box type=»shadow» ]La plataforma estará disponible a partir del martes 16 de julio con la participación de 150 marcas y 150 tiendas adheridas, como un «puente entre los consumidores y las empresas sostenibles» a través de un proceso de verificación de los proveedores, los químicos utilizados y los procesos de producción, entre otros aspectos, de cada uno de los participantes en esta iniciativa.[/box]
Eiriz ha recordado que la industria textil es una de las más contaminantes del mundo y por ello cree que es preciso «dar voz a las empresas más pequeñas, aquéllas que pueden controlar mejor la cadena de producción».
Filtros de selección
Para poder ofrecer las prendas -ropa, calzado y accesorios textiles- de acuerdo con los valores del consumidor, la plataforma cuenta con filtros «para saber qué exige cada persona de su ropa», entre los que figuran los materiales sostenibles, la producción local o la economía circular.
[box type=»shadow» ]El portal dispondrá, además, de un mapa de localización de las tiendas físicas que ofrecen este tipo de productos para poder hacer búsquedas selectivas.[/box]
La idea surgió hace tres años, cuando Eiriz se comprometió personalmente a «no fomentar la explotación laboral cada vez que comprara ropa» y se trasladó junto a su equipo a Bangladesh para «conocer la situación en primera persona» en las fábricas que elaboraban las prendas que se venden en Occidente.
«Muchos fabricantes no nos dejaron acceder a las instalaciones» e incluso «desde el primer día nos dijeron que fuéramos con cuidado», ha matizado.
En su opinión, «vivimos en una burbuja» al no valorar los procesos de esclavitud a los que someten a los trabajadores y darnos cuenta de que «son personas como nosotros». EFEverde
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