La Política Agraria Común en tiempos de Red Natura 2000. Por (*) Tamara Rodríguez

Publicado por: generico 20 de mayo, 2022

El 21 de mayo, Día Europeo de la Red Natura 2000, no es mal momento para recordar que más de un cuarto del territorio español pertenece a este selecto club de espacios protegidos. En él predominan los hábitats agrarios donde se desarrollan actividades productivas compatibles con la conservación de la biodiversidad.

Estas son claves en el territorio pues constituyen el principal motor de fijación de población y de desarrollo socioeconómico. Y, sin embargo, la incapacidad de competir en el mercado agroalimentario supone un incesante reguero de abandono de las explotaciones.

O, en su extremo contrario, su intensificación, lo que pone en peligro la conservación de los espacios sobre los que se asienta.

Política Agraria Común

La Política Agraria Común (PAC) debería ayudar con decisión a aquellos sistemas sostenibles para la economía, las personas y el medio ambiente. Pero le falta ambición.

La nueva PAC para España a partir de 2023 -la que prometía ser la más verde de la historia- no hace apenas por mejorar la situación de las producciones compatibles con los espacios protegidos. Y la Comisión Europea es tan consciente de ello que ha pedido al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que recapacite.

Vayamos por partes.

La Red Natura 2000 constituye la apuesta más ambiciosa en la Unión Europea (UE) para contribuir a la conservación de la biodiversidad y la provisión de servicios de los ecosistemas para el bienestar humano.

Al mismo tiempo, busca compatibilizarlos con el desarrollo sostenible de las actividades productivas en esos espacios, predominantemente terrestres y rurales, aunque también los hay marinos.

Esta Red constituye un entramado de espacios protegidos de dos tipos.

Las Zonas Especiales de Conservación (ZEC) albergan hábitats y especies de flora y fauna silvestres.

Las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) pretenden proteger zonas claves para este grupo de animales. Ambas son de interés comunitario.

Red Natura 2000 en España

España es el estado miembro que más superficie aporta a la Red Natura 2000. Entre sus hábitats agrarios destacan las estepas cerealistas que albergan especies como la avutarda euroasiática y el sisón común, representantes de uno de los grupos de avifauna con peor estado de conservación a nivel europeo.

También pastos herbáceos naturales y seminaturales, que incluyen una amplia diversidad de prados, pastos de vías pecuarias y bosques de dehesa, y tampoco gozan de buena salud ecológica.

Estos y otros problemas, junto con la amplia extensión del territorio a proteger, hace que nuestro país sea uno de los que mayor responsabilidad tiene en la conservación de la Red.

En los espacios Natura 2000, las actividades agrarias de baja intensidad, tradicionalmente integradas y adaptadas a los recursos y a los ritmos de los ecosistemas, no solo han sido posibles sino que siguen siendo necesarias para el mantenimiento de los hábitats de interés comunitario.

Además, constituyen el principal motor de fijación de población y desarrollo socioeconómico de estas zonas compatible con la conservación de los valores naturales y culturales.

Un ejemplo claro es la ganadería extensiva, que juega un papel esencial presentando servicios de los ecosistemas y enlace entre territorios.

Sin embargo, estos espacios no están libres de amenazas: el abandono y la intensificación agraria afectan negativamente al estado de conservación de estos hábitats y especies protegidos.

Nuevas medidas urgentes del Gobierno

Además, hay que añadir, las medidas urgentes adoptadas recientemente por el Gobierno a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania.

Debido a ellas, se podrá cultivar -casi cualquier cosa y utilizando plaguicidas- en barbechos, que son tierras que no se siembran para que se regeneren y que, bien gestionadas, constituyen verdaderas islas de biodiversidad.

En principio, la medida es solo durante 2022, aunque varios ministros de agricultura europeos -entre los que se encuentra el español- insisten en que la Comisión lo amplíe durante la nueva PAC.

Esto podría tener consecuencias nefastas, especialmente para las ZEPA.

La PAC debería apoyar a los sistemas y prácticas agrarias compatibles con la conservación de los hábitats y especies por los que se declararon los espacios Natura 2000. Pero esto no siempre sucede, ya que tanto las medidas obligatorias como las voluntarias son escasamente ambiciosas.

Entre las luces de la PAC está condicionar la recepción de ayudas a la realización de buenas prácticas y al cumplimiento de la normativa ambiental.

Así, como disposiciones obligatorias está el mantenimiento de los pastos permanentes “sensibles” (llamados así cuando están dentro de espacios Natura 2000). Su objetivo es que no disminuya esta superficie clave para la biodiversidad y la captura de carbono en el suelo.

Además, las personas productoras deben atender los planes de recuperación y conservación de las especies amenazadas, demostrar que sus proyectos no afectan a la Red Natura 2000 y limitar el uso de agroquímicos.

Subvenciones

Por otro lado, la PAC ofrece subvenciones extras si los agricultores y ganaderas cumplen requisitos adicionales. Estos los fijan las comunidades autónomas en cada uno de los 17 Programas de Desarrollo Rural (PDR).

La realidad es que las medidas que contienen no siempre garantizan la buena conservación ambiental. Suelen ser partidas económicas bajas que, en muchos casos, no compensan los daños causados por la vida silvestre protegida en la producción agraria (cultivos, ganado en pastoreo, colmenas…).

Tampoco se vinculan claramente a los objetivos de Natura 2000. Incluso los criterios de selección para inversiones en proyectos de infraestructuras y modernizaciones (por ejemplo, de regadíos) no aseguran que se evitarán sus efectos ambientales negativos.

Buenas intenciones

Para el nuevo periodo 2021-2027, el diseño de intervenciones del Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) comenzó planteando enfoques interesantes para apoyar la producción agraria en Red Natura 2000 en el primer pilar.

Pero se quedó en eso: en buenas intenciones. Era el caso de los pagos adicionales a ecoesquemas, que finalmente han desaparecido del texto.

En el documento enviado a la Comisión Europea y sometido a Evaluación Ambiental Estratégica, quedan sin definir medidas tan estratégicas para el segundo pilar (los PDR) como la conservación y restauración de hábitats de importancia de la UE; la conservación y recuperación de especies protegidas asociadas a agrosistemas, pastizales y bosques; el control de especies invasoras; y la conectividad ecológica.

Siguiendo con las desventuras de unos PDR a medio precisar, parece que no todas las comunidades autónomas incorporarán pagos por desventajas específicas resultantes de la aplicación de la Red Natura 2000 (y la Directiva Marco del Agua).

Ni siquiera hay garantías de que no vuelvan a deteriorarse los hábitats de los espacios Natura 2000 con el apoyo a determinadas prácticas. Y, de momento, tampoco se ha incluido el indicador sobre los compromisos adquiridos.

Salta a la vista que el Ministerio de Agricultura no está mejorando la situación respecto al anterior periodo PAC, y la Comisión Europea se lo ha hecho saber con desaprobación.

Más allá de las compensaciones -que no siempre tienen por qué ser económicas-, también es necesario superar las percepciones de dificultades en el desarrollo de actividades agrarias en estos espacios.

Ha de mejorarse la comunicación, la sensibilización, el asesoramiento y el desarrollo de capacidades locales para la gestión de los espacios Natura 2000, aspectos que también tienen cabida en las ayudas de la PAC.

Además de la conservación de la biodiversidad con medidas de gestión ambiental aisladas en espacios protegidos, no podemos obviar que el resto del sistema socioeconómico ejerce una presión desmesurada e insostenible sobre el territorio dentro y fuera de ellos, y con consecuencias que van mucho más allá.

Por ello, es igualmente necesario reajustar el modelo agrario cada vez más intensivo e industrializado a los límites de la naturaleza, mediante una PAC ambiciosa que ofrezca opciones para una transición ecológica justa hacia modelos agroalimentarios sostenibles, como pretenden los objetivos y estrategias del Pacto Verde Europeo.

(*) Tamara Rodríguez pertenece a la Oficina Técnica de la Coalición Por Otra PAC y es responsable del Programa de Agricultura, Ganadería, Alimentación y Desarrollo Rural en SEO/BirdLife.

 


Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y  EFEverde

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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