El TS cierra niega a Villar Mir (OHL) la construcción de una regasificadora en Huelva.
Regasificadora. Archivo EFE/Miguel Vázquez
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Las fugas de metano, prioridad en la COP 28. Por (*) Ismael Morales López (Fundación Renovables)

Cuando alguien escucha la palabra metano, la primera imagen que cruza su mente es una vaca pastando en un prado verde entre cumbres nevadas. No le falta razón. El romanticismo rural, auspiciado por el marketing de compañías lecheras, cumplió su función con éxito de afincarse en el imaginario social. Algo muy similar ha sucedido con las macrogranjas. La ganadería, al igual que la agricultura, es uno de los principales focos globales de emisión de este gas de efecto invernadero, en torno al 50% del total. Pero, el vacuno y el porcino, entre otras actividades ganaderas industrializadas, no tienen la culpa de los resultados de las reacciones químicas y naturales de sus digestiones. El problema, como casi siempre, tiene sus raíces en las actividades productivas del ser humano.

Por contextualizar, el metano es un gas ochenta veces más potente que el dióxido de carbono, principal causante del efecto invernadero, y es responsable de un tercio del aumento neto de la temperatura global. Esto se debe a que su poder calorífico, entendiéndose como la cantidad de energía que su estructura molecular puede contener, es mucho mayor. Lo extraemos del subsuelo, licuándolo para transportarlo por metaneros desde países a miles de kilómetros y lo regasificamos para quemarlo y así calentar nuestros hogares y cocinar, generar electricidad y calor en las altas industrias. Pero, también se libera a la atmósfera descontroladamente.

Gran parte del metano emitido se filtra en la cadena de extracción, producción y procesamiento de gas y petróleo, unas veces de manera intencional a través del venteo y la quemas deliberada del gas, y otras accidentalmente debido a fugas de gas por falta de control, monitorización y mantenimiento. Es más, la industria filtra tanto gas que, si todo el metano filtrado en 2021 se hubiera puesto en el mercado, habría generado noventa mil millones de dólares.

Existen soluciones y alternativas y así lo atestiguan diversos estudios científicos según los cuáles la reducción de las emisiones de metano en un 50% en los próximos 30 años podría mitigar el aumento de la temperatura global en 0,2°C para el año 2050. Este sería un paso crucial para alcanzar los objetivos climáticos y evitar puntos de no retorno climáticos. Así lo indica la propia Agencia Internacional de la Energía que, junto con el Gobierno de España, reconoció, en un compromiso para mantenernos en la senda de los 1,5ºC, el rol crítico de la industria de los combustibles fósiles y sus fugas de metano. Consideraban la necesidad de reducir las emisiones de metano de sus operaciones en un 75% para 2030 y de invertir e innovar cada vez más, entre un amplio abanico de soluciones.

Ahora la Unión Europea (UE), y sus Estados miembros, buscan corregir una práctica que se permite en la actualidad. Promovieron la creación del Compromiso Global del Metano en 2030, en el que más de 150 países acordaron reducir sus emisiones de metano para 2030. Actualmente, están por definir los acuerdos y resultados alcanzados, tras las negociaciones de los trílogos celebrados en septiembre y octubre, sobre la creación de un “Reglamento de Metano” que regule y determine las primeras normas sobre el control, monitoreo y reducción de las emisiones de metano en el sector energético. No está siendo sencillo y el 14 de noviembre deben tener un acuerdo cerrado. Sin tener todo el apoyo, Francia ha propuesto que, a partir de 2026, los importadores demuestren que el 70% de sus importaciones de combustibles fósiles cumplen las normas de la UE sobre metano y que el porcentaje aumente cada año hasta cubrir el 100% en 2029.

En esta senda, la reducción de las emisiones de metano será un tema de discusión en la próxima COP 28 y llegar con un acuerdo europeo bajo el brazo sería un hito que replicar para los representantes que acudan. En palabras de su presidente, Sultan al-Jaber, “más de 20 empresas petroleras y gasistas habían respondido positivamente a los llamamientos para alinearse en torno al objetivo de cero emisiones netas para 2050 y para reducir a cero las emisiones de metano y eliminar las quemas rutinarias para 2030.” En principio, tiene previsto lanzar un compromiso voluntario de reducción de metano por parte de las empresas petroleras y gasísticas. Cómo conseguirá la firma sigue siendo una incógnita, pero dependerá en gran parte de la ambición mostrada por la UE, con su nuevo reglamento como ejemplo y camino a seguir.

Demandando una mejora del articulado y de cara a la votación del Consejo Europeo, la gran mayoría de entidades ecologistas españolas han enviado una carta al Gobierno de España para crear y fortalecer el “Reglamento del Metano”, al ser una regulación inexistente a día de hoy en nuestro país. Puede sonar chocante, pero actualmente no se controlan, monitorizan ni se gestionan las fugas de metano. Los cimientos deben ser sólidos porque no hay tiempo que perder y los beneficios son plausibles.

Entre las demandas, publicadas a través de un manifiesto, estas entidades exigen un objetivo concreto de reducción de emisiones, í como un objetivo de intensidad del 0,2%. Un objetivo claro y específico es esencial para garantizar el resultado final. Además, priorizan detectar fugas, reparar tuberías y equipos dañados a tiempo, puesto que son impredecibles y es muy difícil hacerles frente con modelos predictivos. En este sentido, con inspecciones trimestrales se ayudaría a reducirlas hasta en un 80% y podría lograrse hasta un 90% si las inspecciones fueran mensuales.

Además, es esencial que las normas de la UE no contengan disposiciones que permitan emisiones continuas e incontroladas de estos tipos obsoletos de equipos, especialmente los controladores neumáticos. También hay que controlar el flujo de intercambio internacional. Como la UE importa el 90% del gas y el 97% del petróleo que consume, es esencial que la Regulación del Metano incluya la energía importada en su alcance, no solo la energía producida dentro de la UE, para tener el mayor impacto.

El próximo mes de noviembre es clave, no solo para poner coto al metano en el sector energético, sino para que la acción climática muestre sus fortalezas. Podemos apostar por seguir la única esperanza que se vislumbra o no elegir, a sabiendas, el camino correcto. No obstante, este es uno de los retos dentro de las amplias líneas de actuación pendientes, como eliminar el metano de los hogares, la generación eléctrica, potenciar la ganadería extensiva y la agricultura regenerativa, etc. Todavía estamos a tiempo de tomar decisiones que cambien el presente y el futuro y esta es una de ellas.

 

 

(*) Ismael Morales López es responsable de comunicación y política climática de la Fundación Renovables

 

 


Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y  EFEverde

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Arturo Larena

#PeriodistaAmbiental y de ciencia de la vieja escuela, maestro en #Fundación Gabo. Premio Nacional de Medio Ambiente 2005 y de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad (Periodismo). #EUClimatePactAmbassador 2025. Diseñó, fundó y dirigió www.efeverde.com desde su creación en 2009 y hasta noviembre de 2025. Creó y dirigió EFEfuturo.com. Más: www.arturolarena.com