Ahora que estamos en pleno verano, que echamos en falta las lluvias de un año extremadamente seco, que hemos vivido la cuarta ola de calor en España, que los países del Mediterráneo han sufrido el verano más caluroso con graves incendios en Grecia, Italia o Túnez y que el mar ha alcanzado su máxima temperatura, 28,4 ºC, superando el pico de 2003, según el Servicio Europeo de Cambio Climático Copernicus, nos volvemos a acordar de la importancia del agua en la vida de las personas.
Coincidiendo con el final del mes de agosto, el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo celebra desde 2015 la Semana Mundial del Agua, seguramente para recordarnos nuestra interdependencia con el agua, que sin ella no hay vida y que es parte indispensable para salir de la pobreza. Este año el lema de la World Water Week es ‘Semillas de cambio: soluciones innovadoras para un mundo más respetuoso con el agua’ y nos invita a repensar el modelo de gestión del agua en un mundo que avanza hacia la escasez de recursos hídricos.
Si revisamos la historia, el agua ha sido el origen de las grandes civilizaciones. Los asentamientos se establecían cerca de un gran río. El Nilo marcó el desarrollo de la civilización egipcia, el Tigris y el Éufrates el de la mesopotámica, el río Huanghe o río Amarillo el de China, o el Indo y el Ganges el de la India. Y desde siempre el ser humano ha intentado encontrar la manera de “domesticar” el agua y llevarla allí donde su uso era necesario.
Sostenibilidad futura
En la actualidad, los principales desafíos en torno al agua están relacionados con su sostenibilidad futura: el cambio climático y los flujos de población están dificultando el acceso a los recursos hídricos en muchos lugares, y la clave está en encontrar la manera de optimizar su uso. Al igual que sucede con otros recursos más jóvenes como la electricidad, el petróleo o el gas, la innovación en torno al agua ha marcado nuestro desarrollo como humanidad y cada vez será más decisiva. Coincidiendo con la Semana Mundial del Agua, desde AUARA hemos identificado grandes innovaciones que han mejorado nuestro día a día.
Abastecimiento
Si nos retrotraemos a la historia pensamos en los acueductos como una de las grandes innovaciones. Se construyeron para transportar el agua desde la fuente de abastecimiento, y los romanos desarrollaron al máximo esta obra de ingeniería y la extendieron por todo el imperio como el acueducto de Segovia, que data del siglo II d.C. Por otra parte, las presas han servido para almacenar el agua de los ríos para facilitar su uso, y también controlar sus niveles para evitar inundaciones. La más antigua se encuentra en Jordania y data del 3.000 a.C. Mientras que los sistemas de alcantarillado han servido para drenar el agua de lluvia de las ciudades.
Saneamiento
Los sistemas de saneamiento también han jugado un papel fundamental en el desarrollo de la humanidad. Precisamente, la Agenda 2030 cuenta con un ODS específico, el ODS 6 Agua limpia y saneamiento para garantizar su disponibilidad, aunque en la actualidad, según la ONU, 2.400 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes y letrinas. Por eso, cada 9 de noviembre se celebra el Día Mundial del Retrete para poner en valor su aportación para la salud.
Potabilización
Los sistemas de potabilización han logrado que el agua sea apta para el consumo y puedan abastecer de agua filtrada a las ciudades, consiguiendo la reducción de muertes por enfermedades relacionadas con el agua. Del mismo modo que la construcción de pozos ha facilitado extraer las aguas subterráneas para su consumo. Los egipcios crearon un mecanismo de extracción muy rudimentario con una varilla y un cubo atado a una cuerda, pero la primera bomba de agua fue el conocido como “tornillo de Arquímedes”, creado en el siglo III a.C. Ya en la Ilustración, se desarrollaron diferentes sistemas y bombas de extracción que se han ido perfeccionando con el tiempo.
Riego
Los sistemas de riego han transformado la agricultura y en la actualidad se están desarrollando sistemas de riego inteligente para conseguir el máximo aprovechamiento del agua, porque según la FAO, la agricultura consume el 70% del agua mundial disponible. A través del uso intensivo de soluciones tecnológicas y sensores de precisión es posible monitorizar el riego, el suelo y el clima en tiempo real, consiguiendo ahorros en agua de hasta el 60%.
Desalinización
Las plantas desalinizadoras están facilitando que el agua del mar, que representa el 97% del agua del planeta, sea apta para el consumo. Chile construyó la primera planta desalinizadora industrial en 1872, mientras que la primera de España y de Europa se creó en las Islas Canarias en 1964. En la actualidad, la ciencia sigue investigando nuevas técnicas de desalinización que optimicen su producción y las plantas más modernas están alcanzando niveles de eficiencia altísimos.
Por último, la principal innovación relacionada con el agua en la actualidad consiste en la incorporación de nuevas tecnologías capaces de digitalizar su gestión para hacerla más eficiente y sostenible. Esa gestión va desde la captación de los recursos hídricos hasta su suministro y consumo, e implica una transformación del modelo económico. Existen sistemas de información geográfica, big data, inteligencia artificial y tecnologías móviles 5G que permiten monitorizar todos los procesos y optimizar su rendimiento, proporcionando información en tiempo real sobre el estado de la red hídrica y los consumos que facilitan a los gestores la toma de decisiones.

(*) Antonio Espinosa de los Monteros es CEO y fundador de Auara.

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de Medio Ambiente y Ciencia en EFEnoticias y EFEverde
Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde





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